Casi un tercio de pasajes aéreos que compra el Senado no se utiliza



Entre marzo y agosto, 336 tickets nacionales adquiridos, equivalentes al 29% del total, no fueron “volados” y la corporación solicitó reembolsos.
Un diagnóstico generalizado al interior de ambas Cámaras del Congreso es que todavía existe normativa sobre el uso de asignaciones parlamentarias susceptible de mejorar.

Uno de los problemas detectados en la labor parlamentaria es la compra de pasajes aéreos nacionales que después no son efectivamente usados.

Según información obtenida vía Transparencia, en solos siete meses de este año -desde el 11 de marzo y hasta agosto pasado-, el 29% de los pasajes adquiridos por senadores y su personal de apoyo no fue ocupado por sus pasajeros.

Se trata de 336 pasajes comprados y reservados para el uso de la gestión parlamentaria, pero que por diversas razones no fueron “volados”.

Según han señalado desde la corporación de la Cámara Alta, la fuga de recursos producto de esta anomalía es baja, aunque el proceso es engorroso. Esto, porque es la propia administración del Senado la encargada de solicitar los reembolsos vía notas de crédito a las aerolíneas, asunto que no toma poco tiempo.

Entre las cifras enviadas a La Tercera figuran también las de 2016. Y en los registros aparecen 147 pasajes que no fueron volados entre marzo y diciembre de ese año, y que todavía no se ha logrado que el dinero desembolsado retorne a las arcas fiscales.

Tanto en la Cámara de Diputados como la de senadores existen convenios con algunas líneas aéreas. Sin embargo, el problema de los pasajes no usados se ha transformado en un asunto que, pese a los intentos, todavía no tiene un camino expedito para su solución.

Según han explicado algunos parlamentarios y asesores, las ocasiones en que los pasajes terminan sin uso, ocurre en virtud de la propia labor legislativa. Por ejemplo, varios consultados admiten que han debido hacer reservas simultáneas un mismo día, porque la labor en el Congreso, muchas veces, no posee una hora específica de término. Así, para asegurar el traslado a sus regiones -tanto de parlamentarios como de su personal de apoyo-, han debido tomar pasajes en distintos horarios en un mismo día.

En otros casos -explican desde la propia corporación- ha sucedido que solamente el pasaje de vuelta desde sus circunscripciones no ha sido utilizado; asunto que responde a que la exigencia de trabajo en sus regiones ha provocado que el senador deba retornar a Valparaíso vía terrestre, con el objetivo de recorrer más lugares de lo previsto inicialmente.

Entre el 11 de marzo y el 31 de agosto de este año, el Senado gastó $ 132.743.654 en pasajes aéreos para uso nacional. Y persigue el reembolso de $ 35.366.205.

La normativa
En la última resolución sobre criterio de uso emanada del Consejo de Asignaciones, se expresa que los pasajes aéreos nacionales “tienen por objetivo facilitar el desplazamiento de los senadores para el cumplimiento de su función parlamentaria”.

Para esto -se agrega-, los senadores podrán disponer de los pasajes necesarios para concurrir desde su circunscripción a las sedes del Congreso, y viceversa, en relación con el número de semanas legislativa que exista en cada mes. Esto es, tres pasajes cuando haya semana distrital, y cuatro pasajes cuando se trabaje en el Congreso todo el mes.

Por la cercanía con el Congreso, los senadores de las regiones Metropolitana, V, VI y VII no poseen derecho al uso de esta asignación. Pero considerando que la V Región también abarca Isla de Pascua y Juan Fernández, se considera además dos pasajes al año para que los senadores de esta circunscripción puedan viajar.

La normativa también contempla el uso de pasajes a otros puntos del país. Esto explicaría que 12 senadores hayan usado pasajes en febrero de 2018, época en que el Congreso se encuentra cerrado por receso legislativo o vacaciones.

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