15 mar. 2019

La guía del Ministerio de Salud para prevenir el suicidio en estudiantes



El documento incluye pautas para que profesores y padres detecten factores de riesgo y conozcan los métodos para abordarlos. La inédita herramienta busca erradicar la conducta, que en Chile es la segunda causa de muerte en jóvenes de 10 a 19 años.
Hace casi un año, la estudiante del Colegio Nido de Águilas Katherine Winter (16) decidió terminar con su vida. Y el hecho, que generó conmoción en el país, abrió una serie de interrogantes en su entorno y en la comunidad escolar: ¿Hubo señales? ¿Advertencias? ¿Se pudo haber evitado?

El caso de esta adolescente no es el único: en Chile, el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes entre 10 y 19 años. Y por cada joven que pone fin a su vida, hay otros 20 que lo han intentado y 50 que lo han pensado.

Frente a estos antecedentes, el Ministerio de Salud elaboró la primera guía para la prevención de suicidio en espacios escolares, que entrega a la comunidad pautas y estrategias para detectar factores de riesgo en los jóvenes y actuar correctamente frente a ellos. “Uno de los mejores lugares para percibir estos factores son los colegios. Además, todas las personas que están en contacto con un adolescente pueden levantar una alerta y protegerlos, por ello el objetivo es educar a quienes tienen relación con ellos”, explicó la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza.

La guía está dirigida a profesores, directivos, escolares, familiares y a la comunidad de los colegios de primero básico a cuarto medio. Para su elaboración se contó con expertos y padres de adolescentes víctimas de esta conducta.

Emmanuel Pacheco, padrastro de Katherine Winter, es uno de ellos. Según explica, los antecedentes de la investigación y relatos de sus familiares apuntan a que la joven habría sufrido acoso en redes sociales los días previos al hecho. “Hay una necesidad de que los colegios tengan no solo protocolos de prevención del bullying, sino de identificación de patrones de victimización, para poder apoyar activamente a esos niños e involucrar a los padres cuando corresponda”, dijo Pacheco, quien añadió que los establecimientos requieren de herramientas concretas para detectar episodios de depresión o conductas suicidas: “A nosotros, el colegio nos dijo que no tenían un libreto para reaccionar ante un caso como el que vivió Kathy, pese a tener 85 años de antigüedad”.

De acuerdo a la guía, el acoso escolar es un factor de riesgo que puede propiciar el suicidio, así como los trastornos mentales, conductas autolesivas o consumo de alcohol y drogas. Asimismo, define a poblaciones más vulnerables, como los pueblos indígenas o migrantes. Del mismo modo describe las señales de alerta, directas e indirectas, que pueden esbozar los jóvenes, ante las cuales se recomienda tomar distintos cursos de acción (ver destacados).

Bárbara Soto, seremi de Educación de la Región Metropolitana, afirma que en Santiago existen casos de suicidio asociados a problemas en el colegio y, por lo mismo, “este programa viene a ayudarnos respecto de este tema. Nosotros en Educación estamos implementando varios programas y seminarios, capacitando a profesores respecto del suicido, pero este plan viene a ayudar y complementar, porque cuando las instituciones se unen se pueden lograr muchas más cosas”.

La guía, que será lanzada hoy, persigue generar un clima escolar protector, con la identificación de trastornos y problemas mentales en los jóvenes, educar sobre el suicidio, presentar protocolos para actuar frente a intentos de esta conducta, para evitar que se repliquen y afecten a otros jóvenes.

Según Daza, dos de cada 10 estudiantes chilenos presenta algún trastorno mental, “por eso esto es tan importante y nuestro desafío es alfabetizar en salud mental”.

El documento aconseja crear el cargo de “facilitador comunitario” en los colegios y sugiere que esta persona tenga cercanía con los estudiantes, para poder pesquisar más fácilmente a los jóvenes en riesgo. También se incorpora un cuestionario -que incluye una modalidad asertiva para formular las preguntas a adolescentes y obtener así respuestas directas- que permitiría evaluar el riesgo real de una conducta suicida. Una vez aplicada, también se describen las categorías de peligro en que se encontraría un escolar vulnerable, asociadas a una serie de acciones que se deben tomar, con plazos acotados para ello.

Por ejemplo, si tras aplicarse el cuestionario sobre conducta suicida se determina que el estudiante enfrenta un riesgo medio, se aconseja una semana de plazo para que los padres consulten a un especialista en salud mental. Pero en caso de que el riesgo sea alto, el plazo se acota a un día.

Vania Martínez, psiquiatra infanto-adolescente de la U. de Chile, explicó que dicho cuestionario replica la Escala de Columbia para evaluar la severidad de los casos. “Te dice qué acciones se deben tomar ante mayor riesgo. Está hecho para que cualquiera lo pueda aplicar”, indicó.

Jorge Escudero, psicólogo de World Vision, valoró la utilidad de la guía para identificar señales que se pueden escapar de los patrones normales de la edad de los estudiantes y que pueden ser de preocupación especial: “De alguna manera, en la adolescencia se suele tener esta creencia negativa que relaciona como normal que el adolescente esté bajo de ánimo, que esté mal y el pensamiento frente a eso es que ´se le va a pasar´. Entonces, es bueno plantearse que a veces eso no es tan normal y que hay toda una teoría detrás que dice que hay que preocuparse”.

No obstante, Escobar sostiene que se trata de un primer paso y que toda la sociedad se debiera involucrar en la prevención.

Tras la presentación de la guía, Salud apoyará su implementación, ofreciendo a distintos profesionales de educación la asesoría para capacitarse y aplicarla correctamente en sus comunidades.

Poblaciones más vulnerables
El análisis plantea que a los estudiantes provenientes de pueblos indígenas, migrantes o que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, trans o intersex (LGBTI) se les debe prestar especial atención, por presentar una mayor vulnerabilidad asociada a factores de riesgo dados por la exposición a discriminación.

Mitos y verdades que identifica el documento
Si se quiere suicidar, no lo dice
Falso. La mayoría de quienes se suicidan han advertido sus intenciones.

Quien dice que se va a suicidar, no lo hace
Falso. Las personas que piensan en suicido suelen encontrar la forma de comunicar su dolor, a menudo hablando en forma indirecta sobre sus intenciones.

Si se hubiese querido matar, utiliza un medio más letal
Falso. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza.

Quienes intentan suicidarse, solo intentan llamar la atención
Falso. Son personas que sufren y no encuentran otra alternativa, salvo atentar contra su vida.

Señales directas o indirectas de alarma
Buscar modos para terminar con la vida

Búsqueda de información en internet, intentar acceder a armas o pastillas y planear el suicidio, como el lugar o el medio.

Realizar actos de despedida

Se distinguen acciones como enviar cartas o mensajes por redes sociales, dejar regalos o hablar como si ya no fuera a estar presente.

Conductas autolesivas

Autoinfligirse cortes, quemaduras o rasguños en partes del cuerpo.

Describir deseos o situaciones complejas

Hablar sobre un deseo de morir, herirse o matarse. Describir sentimientos de desesperación o de no existir razones para vivir. Sensación de sentirse atrapado o sufrir un dolor que no puede soportar. Ser una carga para otros o el responsable de todo lo malo que sucede.

Advertencias indirectas

Alejamiento de la familia, amigos y redes sociales. Se aísla y deja de participar. Caída en rendimiento académico. Cambios de carácter, ánimo o conducta. Deterioro de la autoimagen. Cambios en los hábitos de sueño o alimentación. Mostrar ira, angustia incontrolada o hablar sobre la necesidad de vengarse.

Factores de riesgo
Intento suicida previo

Casi un tercio de las personas que cometen suicidio habían tenido un intento previo. Y mientras más graves los intentos y la intención de ocultarlos, mayor es el riesgo.

Trastorno mental

Se estima que el 22,5% de los niños y adolescentes en Chile presenta algún trastorno mental, sea depresivo bipolar, esquizofrenia, consumo de alcohol y drogas o conductual. Estos son uno de los mayores factores de riesgo.

Conductas Autolesivas

Son actos intencionales de daño sobre el propio cuerpo, sin clara intención de acabar con la vida, que buscan aliviar el malestar psicológico de la persona. No es un trastorno, pero alerta un problema de salud mental.

Acoso escolar y ciberacoso

Según cifras del Mineduc, uno cada 10 estudiantes ha sufrido acoso escolar, y de ellos, casi un 25% sufre algún tipo de agresión a diario. Esas conductas aumentan la vulnerabilidad de los estudiantes.

Uso de alcohol y drogas

Estos elementos son usados por jóvenes como “automedicación” para aliviar dolores emocionales por situaciones conflictivas, impidiendo su adecuado afrontamiento, lo que afecta más su estado de ánimo.

Rendimiento y disciplina

Situaciones complejas como un bajo rendimiento o repitencia, sanciones disciplinarias como la suspensión o la expulsión, junto con el temor a la reacción de los padres actúan como precipitantes de la conducta suicida.

El semáforo del peligro y las estrategias para enfrentarlo
La guía del Minsal incluye una pauta de preguntas para evaluar la eventualidad de una conducta suicida. A partir de las respuestas se define la condición y manejo del estudiante.

Situación de riesgo

– Se debe informar al área de convivencia interna respecto del diagnóstico.

– Contactar a los padres o cuidadores, informarles la situación y recomendar que el estudiante reciba una atención de salud mental.

– Entregar una ficha de derivación hacia un centro de salud.

– Realizar un seguimiento al estudiante.

Riesgo medio

– Informar al director y contactar a los padres. Requerir una atención de salud mental en no más de una semana.

– Derivación a centro de salud y apoyar proceso de referencia.

– Hacer seguimiento y asegurarse de que el estudiante recibió atención.

– Recomendar medidas de seguridad en caso que durante la espera de atención transcurra un fin de semana.

Riesgo alto

– Informar al director y a los padres del estudiante, para que este reciba el mismo día una atención de salud mental. En caso de no encontrarse en horario hábil, concurrir a un Sapu o servicio de urgencia.

– Tomar medidas inmediatas para el riesgo suicida, como nunca dejar solo al estudiante y eliminar medios letales del entorno.

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