29 may. 2019

El ojo policial a la narco-cultura


Los jefes de las unidades a cargo de investigar el tráfico de drogas en las poblaciones, tanto de Carabineros como de la PDI, coinciden en que los llamados funerales narco son parte de una práctica general en el hampa que busca una demostración de poder.
Subprefecto Harold Mackay, jefe de la Brigada Antinarcóticos RM de la PDI: “Los funerales son representaciones de poder”
En días en que los funerales de alto riesgo han sembrado la idea que el narcotráfico goza de impunidad en algunos sectores del país, el jefe de la Brigada Antinarcóticos Metropolitana de la PDI, Harold Mackay, analizó el escenario que se vive en los sectores que conviven día a día con este tipo de delitos.

A partir de las repercusiones a los funerales de alto riesgo, quedó la impresión que el narcotráfico se ha vuelto un enemigo con cierta impunidad en algunos sectores. ¿Cómo se explica esta percepción?

Estos funerales se asocian a conductas de narcos, pero en definitiva son de delincuencia, transversales. Los funerales son representaciones de poder, de que están empoderados de algún territorio. En ningún caso es que el narcotráfico esté apoderado del barrio o de algún sector en particular.

Pero remontándonos al funeral en Conchalí de mediados de mes, allí los vecinos se vieron expuestos a tres días de disparos al aire y fuegos artificiales. ¿Se podría asumir que durante ese tiempo se tomaron el barrio?

Es parte de su cultura y de aquella que tiene el delincuente en general. No lo veo como algo particular del narco. A lo mejor mediáticamente se le asocia a una cultura de narcotráfico, pero el narcotraficante no quiere hacer precisamente estas prácticas, para no tener a la policía encima. Son otros nichos que hacen estas demostraciones de poder, utilización de armas, para darle al difunto una despedida acorde a su círculo social.

Entonces, ¿no es algo propio del narcotráfico?

Transversalmente delincuencia, no más. No lo asociaría a un tema narco. No tengo investigaciones de narcotraficantes que hayan terminado con un velorio de esta manera.

¿De qué manera actúa el narcotráfico en los barrios?

Son solidarios en la ayuda a gente que en algún momento les puede servir, por ejemplo, vecinos que les pueden advertir de presencia policial, de algún vehículo extraño en el entorno y sobre lo que está sucediendo en las inmediaciones. Sin embargo, no existe esta colaboración cuando los vecinos advierten la presencia de bandas violentas, como las que se manifiestan con armas, y que son parte de organizaciones donde usan a personas como los llamados “soldados” para proteger a los líderes de estas organizaciones.

Se han puesto en discusión las capacidades de las policías para intervenir estos territorios. ¿Están preparadas para hacer frente a este fenómeno?

Yo creo que el aspecto logístico la PDI lo tiene bastante bien. Tenemos equipamiento para efectuar las labores.

Se habló incluso de miedo de las policías.

No es lo más certero hablar de temores, porque el tema pasa a ser un asunto de control de orden público y eso está claramente delimitado sobre cuál es la función policial en ese sentido. Nosotros estamos más enfocados en la investigación del narcotráfico como fenómeno.

¿Cree que se ha perdido el control de las poblaciones en manos del narcotráfico?

No, y recalco la estrategia de la PDI de hacer frente a la investigación del microtráfico barrial a través de equipos especializados, que se hacen cargo de este fenómeno y con buenos resultados.

¿Hay mejores resultados?

Hay una mejor persecución policial que favorece al sistema de persecución penal, algo que va de la mano con muchas articulaciones de las instituciones que están en post de este combate.

¿Por qué existe la sensación que el narco ha ido creciendo?

Por el tema mediático. Cada vez que haya un hecho de esta naturaleza, por la connotación que tiene, se lo asocia al tráfico. Pero desde los antecedentes investigativos con que contamos, no podemos dar cuenta que sea así.

Coronel Manuel Cifuentes, jefe del OS-7 de Carabineros: “Hay ostentación del poder y del uso de armas”
Siete son los puntos sobre los que trabaja el Departamento Antidrogas de Carabineros, OS-7, para enfrentar el tráfico en las poblaciones. En ellos destaca el análisis de información de Inteligencia, el uso de agentes encubiertos y la identificación de bandas criminales, donde para los uniformados el objetivo es erradicar la comercialización ilegal de droga y evitar actos de violencia, como por ejemplo, los denominados funerales narco.

¿El narcotráfico está enquistado en las poblaciones?

El narcotráfico en sus distintas manifestaciones, ya sea tráfico, lavado de dinero o microtráfico, es el segundo negocio más lucrativo en el mundo, después de tráfico de armas. Por lo tanto, ahí hay una primera variable que es importante. Efectivamente, es un negocio altamente rentable respecto de las organizaciones que se dedican a esto, pero para erradicarlo estamos trabajando, tanto con prevención, como con inteligencia. Este año se han incautado 147 armas y desarticulado 17 bandas criminales.

¿Cómo operan estos grupos?

Dependiendo de quienes los integran. Hay organizaciones que son una mixtura entre ciudadanos extranjeros y chilenos, donde la seguridad sobre su producto es bastante más sofisticada que la que manejan los grupos nacionales. Otra característica es que hay grupos intermedios, no los grandes grupos, que están adoptando una estructura más semi empresarial, por ejemplo, el líder nunca está en contacto con la droga, tiene su cadena de proveedores, distribuidores y de quiénes realizan el menudeo en las poblaciones.

¿Cuál es la diferencia entre el microtraficante de hoy y el de hace 10 o 20 años?

Principalmente, en el tema del poder adquisitivo. Ellos hoy tienen mayores recursos, hacen ostentación de estos recursos. Hay mayor lujo, mayor tecnología, más vehículos de alta gama, presencia de armas de fuego, las que se usan para amedrentar y también para darle seguridad a sus operaciones de tráfico.

Y el tema de los funerales narcos, ¿es el resultado de esta ostentación?

Para aclarar algo: no todos los funerales de este tipo están relacionados con narcotraficantes. Esto se ha ido masificado y responde también a que también se muestran más, por ejemplo, en redes sociales. Ahora, en los casos que se han conocido ahora último, hay una ostentación sobre el poder y uso de armas de fuego. Pero desde Carabineros estamos comprometidos en que esto se erradique, a partir de la adhesión al protocolo de la Subsecretaría de Prevención del Delito.

¿Cómo lo abordarán?

Desde dos miradas: desde lo preventivo y desde lo investigativo. Hoy vamos a estar ahí para inhibir que hayan conductas antisociales con ocasión de los funerales, a través de la presencia del carabinero uniformado y sus unidades de control, pero también habrá un proceso de Inteligencia previa. Es decir, por ejemplo, si un funeral se vinculara a algún sujeto asociado al narcotráfico, obviamente nosotros entregaremos insumos al personal operativo para que tengamos una mejor visión de cómo abordar ese hecho en particular.

¿La gente denuncia al narcotraficante o le da lo mismo?

Cuando nosotros terminamos algún procedimiento antidrogas en una población, decomisando, incautando, la gente te lo agradece con un gesto, una mirada, un dedo hacia arriba, dicen que vas por el camino correcto, lo ven con gratitud.

Es una manifestación más silenciosa…

Silenciosa, pero está. A mí me ha tocado vivirlo, la gente se manifiesta de una u otra manera.

¿Y por qué lo hacen así?

Por que a lo mejor sienten ese temor a las personas que se dedican al tráfico, pero para nosotros es muy importante que la gente se sienta más tranquila.

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