21 jun. 2020

Ciudades del sur registran aumento de la contaminación en este invierno


 

Producto del confinamiento y el uso de leña crecieron los niveles de esmog en Temuco, Osorno y Coyhaique, lo que potencia las enfermedades respiratorias 

En medio de la pandemia de coronavirus en el país, y exceptuando a la capital, se ha registrado un aumento de la contaminación del aire por Material Particulado Fino 2,5 durante este invierno, de acuerdo con las cifras de las secretarías regionales ministeriales de Medio Ambiente.

Aunque en la Región Metropolitana solo se han producido tres alertas ambientales, el resto de las ciudades muestra índices negativos. 

En Temuco, la capital de la Región de La Araucanía, donde viven 358 mil habitantes, entre abril y el 17 de junio hubo un total de 38 episodios críticos de esmog. Entre ellos, 20 alertas, 10 preemergencias y ocho emergencias ambientales, días en que la calidad del aire se torna peligrosa para la salud de las personas.

En cambio, al 30 de junio de 2019 se habían producido un total de 28 días de alto esmog (nueve alertas, 14 preemergencias y cinco emergencias).

En la Región de Los Lagos, en tanto, Osorno, donde habitan 161.460 personas, registró 33 episodios de alta contaminación entre el 1 de abril y el 17 de junio, de los cuales 17 fueron preemergencias. El año pasado, en el mismo lapso, hubo 25 jornadas críticas y solo 10 fueron preemergencias.

Puerto Montt, donde residen 350 mil personas, también aumentó su carga de esmog: este año ya registra 23 episodios críticos, mientras que el año pasado en el mismo periodo hubo 18.

El seremi de Medio Ambiente de Los Lagos, Klaus Kosiel, explicó que el mayor uso de leña en los hogares en estas ciudades durante el periodo de la pandemia “lleva a que se produzca un alza en las emisiones”. Debido a eso, el Ministerio de Medio Ambiente continúa con el programa de recambio de calefactores en Osorno, donde se están renovando 250 equipos. Se espera sumar otros 1.500 el segundo semestre. 

Más al sur
Coyhaique, capital de Aysén, con 57.818 habitantes, ha tenido los peores índices de calidad de aire a nivel nacional en los últimos años. Entre el 1 de abril y el 13 junio pasado registró 30 episodios de alto esmog (20 alertas, 8 preemergencias y dos emergencias), mientras que el año pasado fueron 24 jornadas de contaminación en el mismo periodo.

El alcalde de la comuna, Alejandro Huala, aclara que el uso de leña húmeda para la calefacción contribuye a generar más emisiones en la cuenca: “Las personas se han mantenido en sus casas, con calefacción todo el día y eso lleva que los índices suban, por lo que en la ciudad se mantiene una capa espesa de humo permanentemente “.

Por ello, plantea que se haría necesario que el gobierno entregue un subsidio para que la población pueda acceder a calefacción limpia (gas o electricidad), pero no se ha entregado esa ayuda. “Un metro cúbico de leña cuesta $ 35 mil, pero en cambio la húmeda no certificada llega a $ 25 mil”, dice.

Santiago baja su índice
En la otra cara de estas mediciones está la Región Metropolitana, que este año muestra una notoria baja en los índices de material particulado fino, con un total de solamente tres alertas ambientales constatadas, mientras que en 2019 hubo ocho episodios en el mismo periodo, y en 2018 se habían registrado 17.

El seremi de Medio Ambiente de la Región Metropolitana, Diego Riveaux, explica que aunque hay un descenso de los índices de contaminación, las alertas ambientales en otras regiones se han registrado debido a un alza de las emisiones debido al uso de leña, lo que está prohibido en Santiago.

A nivel general, el seremi añade que la reducción de los niveles de esmog se han presentado por la cuarentena que ha habido en diversas comunas, lo que disminuye el tráfico vehicular y con ello las emisiones de gases como óxidos de nitrógeno, también nocivos para la salud.

Con todo, la situación de calidad del aire en el país preocupa a los expertos. Ernesto Gramsch, investigador del Departamento de Física de la U. de Santiago, sostiene que “vemos un aumento sostenido de los niveles de material particulado, lo que afecta la salud de la población. Y en medio de la pandemia por coronavirus, claramente no es conveniente sumar una mala calidad del aire, lo que agrava enfermedades respiratorias”. 







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